Muy cerca de Stavanger se encuentra el
Preikestolen, el Púlpito. Una plataforma a más de 600 metros de altura sobre el Lysefjord. Un lugar espectacular que merece ser visitado, aunque hay que estar preparado para
la dura subida. Los casi cuatro kilómetros de ruta hasta llegar desde Preikestolhytta se hacen bastante cuesta arriba.
Aunque disfrutar de
las vistas desde allí arriba bien merecen el esfuerzo.

La subida a finales de agosto implicaba algo de frío, mucho viento y agua filtrándose entre las rocas que provocaba algún que otro resbalón y mucho barro.
Para llegar desde Stavanger al Preikestolen hay que coger un ferry a Tau, en el muelle Fiskepiren, y desde allí un autobús a Preikestollhytta. Puedes quedarte a
dormir allí mismo, en el albergue o en el "albergue" de lujo.
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